Veinticinco años de prisión efectiva, es la condena al ex dictador Alberto Fujimori, por los delitos contra la humanidad y secuestro ocurridos en 1991 y 1992, durante la gestión del mencionado mandatario.
La verdad, es un bálsamo ante tanta inmundicia que fue el decenio de los noventa, un lavado de cara del Poder Judicial, que fue tomado en ese tiempo por Rodriguez Medrano y sus secuaces.
La sala presidida por el juez San Martín fue el encargado de imponer tan ejemplar dicha pena, que es una lección de democracia y reafirmación que la justicia se abre paso en un estado de derecho.
Es una lección a cualquier aventurero que se las quiera dar de salvador del país y desee dar un golpe a la democracia.
También, es un aviso para aquellos que piensan que el mandato del nipón fue de lo mejor que hubo en la historia, y se les refriega en la cara que no fue asi, de ninguna manera.
Es mejor la peor de las democracias que la mejor de las dictaduras, nunca una dictadura puede abrirse paso otra vez.
A todos aquellos que añoran esos dias tan lúgubres para la transparencia, que se den cuenta que secuestrar gente, asesinarlas, esterilizar sin permiso a las a mujeres más humildes, amnistiar a los asesinos, premiarlos con la libertad, perder el conflicto bélico en la frontera con Ecuador y producto de la derrota aceptar que te quiten territorio (1995)...nunca,nunca va a ser, otra vez posible, Dios no lo quiera...VIVA EL PERÚ, EN DEMOCRACIA.
lunes, 13 de abril de 2009
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